Para Morirse de Miedo

Coca Cola, Harley Davidson, Nike, Apple… ¿Dónde termina la marca y empieza la religión? Martin Lindstrom y su libro “Buy-ology” nos revela cómo el miedo juega un gran papel en la forma en la que percibimos las marcas y cómo estas se convierten en nuestra mente en algo más parecido a una religión que una representación de un producto.


Es un día normal y estas solo en casa sentado en tu sillón viendo en la televisión un programa poco interesante. De repente, oyes un ruido detrás tuyo. Tus pupilas se dilatan, tu corazón se acelera, tu respiración va cada vez más rápido y sientes una desagradable tensión en tus músculos. Estas preparado para salir corriendo en cualquier instante, a cualquier aviso. En un momento de adrenalina echas la vista hacia atrás buscando una sombra y el reflejo de la cara de ese absurdo presentador en el filo de un cuchillo… pero ahí no hay nada.

Eso es lo que nos pasa cuando pasamos miedo. La parte central de nuestro cerebro, específicamente la amígdala es lo que compara una experiencia del presente con la información almacenada de experiencias pasadas y nos dice si nos encontramos ante una posible amenaza. Después, el hipotálamo nos dice cuando debemos activar nuestra respuesta “fight or flight” (lucha o huida) ante un posible peligro. Es instinto de supervivencia.

Localización amígdala e hipotálamo en el cerebro

Tras haber hecho estudios a 2000 personas en el mundo en un proyecto de 7 millones de dolares Martin Lindstrom llegó a la conclusión (entre otras) de que el miedo vende.

Según su estudio, a lo largo de nuestra vida estamos expuestos a unos 2 millones de anuncios que equivalen a ver anuncios 8 horas al día, 7 días a la semana durante 6 años. Es normal pensar que estos apenas tengan efecto sobre nosotros. Nos saturan. Para poder convivir con tal cantidad de información la filtramos inconscientemente de tal manera que solo recordamos aquello que consideramos relevante. Lo demás lo borramos. Naturalmente, nuestro cerebro sobrepone nuestra seguridad a la necesidad de filtración y cuando se ve envuelto en una situación de peligro baja la guardia, presta atención y almacena esa información en nuestra memoria. Es en el mismo lugar donde se almacenan estos recuerdos (la amígdala) donde también se desarrolla nuestro sentimiento de pertenencia.

Según los estudios de Martin Lindstrom, existe una correlación del 41% entre marcas como Apple y la religión Cristiana en cuanto a las dimensiones y los patrones de actividad cerebral que se desarrolla en el cerebro cuando se muestran a los individuos estudiados imágenes de estas. Ambas, además muestran mayor actividad en la parte central del cerebro (donde se encuentra la amígdala). En cambio, en marcas como British Petroleum o Microsoft esto no ocurre.

Esto puede ser una explicación por la cual hay marcas por las que el consumidor siente verdadera lealtad. No tiene que ver solo con las ventajas  técnicas del producto, ni con el sentimiento de orgullo al llevar un artículo de lujo, tiene que ver con sentir pertenencia a un grupo. Sentir que se forma parte de un todo y que esto afecte a nuestros sentimientos de seguridad.

¿Hasta qué punto juegan con nuestro miedo?

2 thoughts on “Para Morirse de Miedo

  1. Apple afecta al cerebro como una religión ya que tiene conceptos similares en algunas personas, podemos cambiar la cruz por una manzana y el Rocío y procesiones por las presentaciones de producto. un mensaje que difunde un líder y mucha gente que sigue fielmente y que aunque se haga algo mal no son capaces de ver los errores objetivamente, una religión tecnológica, que puede crear tanto amor, odio y temas de conversación como la religión. Ahora en navidades se recomienda no hablar en las cenas familiares de política, religión y Apple.

  2. Estoy de acuerdo con el comentario de MK CREATIVES en el aspecto de que hoy en día los consumidores perciben su marca favorita como una adoración y cabe decir que la obsesión o la sensación que se crea (igual que la del miedo dentro de nuestro instinto cerebral) al percibir nuestra marca principal se fundamenta en una “religión tecnológica”. Haciendo referencia al post, la sensación de miedo que se genera en nuestro cerebro en torno a la amígdala y la respuesta del hipotálamo es natural a todo ser humano y se acentúa más con el almacenamiento de experiencias pasadas relacionadas con este contexto. Por lo tanto, haciendo una relación con el comercio electrónico, muchas empresas hoy en día han conseguido a través de la publicidad lanzar al mercado exitosas campañas de marketing de contenido las cuales han filtrado información que millones de clientes han considerado como relevante para sus vidas y se han sentido identificados con la marca. Es entonces por lo que nosotros como consumidores hemos sido condicionados creándonos un sentimiento de pertenencia. Este sentimiento de pertenencia a la marca del que hablas en tu blog, nos ha generado cierta seguridad para tapar nuestros miedos. Al tapar nuestros miedos es cuando reitero que la marca se convierte en nuestra “religión” y eso nos hace ser leales a ella. Realmente este es un tema muy complejo, pero si es verdad que esta relación marca-consumidor a través del miedo existe y yo cada vez la ignoro más al ver como miles de personas alrededor mío son manipuladas por este tipo de condicionamiento engañoso

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